martes, 27 de marzo de 2018

Julia Casado. La del Terreno. Grandes Estados de Ánimo.

vinoyraiz.com La del Terreno y Julia Casado. 

Hay extraños casos que dan sentido sin pretenderlo a un proyecto que cuenta con la literatura, el arte, el vino, las buenas personas y todo lo mejor de lo que una imaginación creativa sea capaz de inventar. Este es uno de esos fenómenos. Algo que quizá ya esté escrito, pintado, representado e incluso catado, pero esto, ese algo, y, en este caso, representa más de la mitad de ese mundo en el que creemos.

Julia Casado. 

Es divertido esto de escribir sin tener la necesidad de hacerlo. Llevar a la práctica este lema aparentemente no resulta fácil. Vivimos en el mundo de la imagen y el dinero por encima de todo, aunque al final todo sea cuestión de tiempo y prioridades. Estoy seguro de que Julia tiene claro a día de hoy cuales son las suyas. Mantener viva la llama del primer fuego, ese fuego primigenio, en ella La del Terremo 2015 (DOP Jumilla) y conseguir que se pregunte pronto por la siguiente añada ya es un logro. El hecho de que sigas pisando firme la tierra que tocan tus pies es un añadido de algo más que valor. Pero que siendo honesto sigas con la misma idea de calma, de trabajar por lo que crees, de tener el valor de cambiar de DO -de Jumilla a Bullas- por creencia y fidelidad a tu propio yo, a tu proyecto , a tantas pequeñas apuestas por tí,.... eso es ya no es un capricho, eso es un verdadero triunfo. 


La del Terreno 2015 y 2016

Para quien escribe, en la mayoría de los casos todo es cuestión de que tu editorial no se preocupe por tí hasta tal punto en que no mida el tiempo que tienes que tardar en entregarle tu próximo libro. Y así, por añadidura, tú no tengas la presión te tener que hacerlo. La realidad es tan real que nos invita a cambiarla. Cambios de realidad como el que propone Julia son esos que se echan de menos en este mundo de ruido,
de profetas, de amigos de la imagen vacía. Julia Casado y La del Terreno ya es uno, o dos, un nombre y un apellido. La Tierra y La Uva, La del Terreno, dos conceptos inseparables. Igual que la tierra de la raíz, que la raíz del tronco, que el tronco de las ramas, que las ramas de las hojas, las hojas de las flores y las flores de la uva. Igual que la uva del vino. Llama poderosamente a los sentidos el hecho de convertir una frase que evoca épocas fáciles de la uva de Murcia, la Monastrell. Fácil porque hubo un tiempo en el que hacer la vendimia y vender la uva era fácil y rentable (para unos más que para otros, pero rentable). La del Terreno sería esa cosa buena con que todos contamos en nuestras vidas, sicera, franca y honesta. Sencilla. No es fácil hacer lo que hacen ellas, tampoco lo es lo que hace ella, ni mucho menos. Dos caldos en dos años. Dos cosas diferentes, dos estilos nuevos de tratar a esta monastrell, la nuestra. Una forma chateau de mimar nuestra joya. Supone todo un mundo absorber La del Terreno. El gusto por lo natural dando paso a otra experiencia, la de cerrar los ojos y dejarse sorprender. Esa es mi propuesta de cata a ciegas en esta ocasión. Dejar tu mundo por unos momentos en la imagen de la ceguera, imaginar regueros de caldo rojo bajando serpenteantes por la roca, por la cascada de nuestras gargantas, bajando tibio, sobrio, elegante. Y después volver de la ceguera, abrir los ojos, mirar hacia arriba, dar las gracias y volver a cerrarlos, respirar de nuevo profundo,.......y después otro trago más,....despacio,....y otro,....... Y descubrir que, después de todo y a pesar de mucho, esto se ha inventado para que otros inventen nuevas formas de ver la vida, nuevas formas de dar las gracias y sonreir por poder hacerlo. Esta cosa llamada vino ayuda,....Julia colabora en cada momento que dedica a La del Terreno en que nuestras vidas (y no es una falsa pretensión) sean a cada trago un poco más amables. Julia, La del Terreno y los mejores estados de ánimo.